Primero fue el emiratí Mansour bin Zayed Al Nahyan, quien descontó alrededor de 250 millones de euros de su cuenta bancaria casi sin notarlo y se hizo propietario del Machester City Futbol Club en el año 2008. Dos años después fue el turno del catarí Sheik Abdullah ben Nasser Al Thani, quien se mostró un poco más austero al pagar 36 millones por el modesto Málaga Futbol Club, absorbiendo de paso 14 millones de deuda que arrastraba el equipo. En ambos casos la compra parece no tener relación directa con la futura ampliación de su fortuna, pues sus empresas proliferan como roedores en verbena, sino con un sentido más recreativo.
En la obra ‘Serenata medio oriental’, Les Luthiers relata con singular juego lingüístico el estado en que se encuentra el patrón de un viejo imán: “a mi jefe el jeque lo aqueja la jaqueca”. Lo que hace eco de que emires, sultanes y demás realeza árabe también tienen sus tribulaciones. Sus palacios, su colección de 200 autos, su réplica de pirámide egipcia, sus veinte odaliscas o la inscripción de su nombre en letras gigantes sobre una isla (visible solo por satélite o extraterrestres) se vuelven nimiedades que no logran evitar lo que el ácido acetilsalicílico tiene que solucionar.
Decidido a hacer de su nuevo club un equipo de élite, Mansour bin Zayed ha pagado 470 millones de euros por 20 futbolistas en 3 años, reuniendo una cantidad inusitada de excelentes jugadores en tiempo récord: Robinho, Carlos Tévez, Kolo Touré, Craig Bellamy, Roque Santa Cruz, Emmanuel Adebayor, Shaun Wright-Phillips, Vincent Kompany, Shay Given, Gareth Barry, David Silva, Yaya Touré, Jérome Boateng, Mario Balotelli, Aleksandar Kolarov, James Milner, Edin Dzeko, Joleon Lescott, Gaël Clichy y el más reciente elemento de la constelación, Sergio Agüero, por quien pagó al Atlético de Madrid 45 millones de euros. Lejos quedó el día en que Josep Samitier fichó por el Barcelona a cambio de un reloj y un traje con chaleco.
El 14 de mayo de 2011, el Manchester City logra ganar un título después de 41 famélicos años. La Copa de Inglaterra (FA Cup) dio a la afición ‘Citizen’ la reconquista de un trofeo que se les había resistido por décadas y que huele a petróleo.
Por su parte, Al Thani ha sido uno de los personajes del verano en los medios deportivos, acopiando para el conjunto malaguista célebres jugadores como: Ruud Van Nistelrooy, Diego Buonanotte, Joris Mathijsen, Ignacio Monreal, Jérémy Toulalan, Joaquín Sánchez y Santi Cazorla, rompiendo las espectativas que se tenían sobre los ‘boquerones’ para el campeonato venidero y realizando hasta el momento una inversión en refuerzos superior a la efectuada por el Real Madrid y Barcelona dentro de la liga española.
Tanto los aficionados del Manchester City como los del Málaga no pueden tener queja alguna. Los jeques han invertido en la ilusión de los fieles fanáticos y con buena probabilidad recibirán satisfacciones levantando alguna copa o como mínimo figurarán en el paisaje europeo. Pero lo que los dirigentes de ambas instituciones no deben olvidar es el generar una estructura deportiva autosustentable, con valores que consoliden la presencia del club en el panorama mundial, porque los triunfos en el futbol suelen ser fugaces y el petróleo no es renovable.
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